Vender para niños hablando groserías

Hoy una de mis suscriptoras, que tiene un negocio en el rubro infantil, me preguntó preocupada, algo que escucho mucho: 

“Me encantan las groserías, pero me tengo que frenar ya que mi trabajo va dirigido a niños %$#%$#. ¿Cómo hago para comunicarme?” 

Hay un “error” escondido en lo que ella me dijo y que puede estar haciendo que no venda tanto como podría. ¿alguna idea? 

¿Hablar lisuras? 

Frío. 

Mi primera clienta de copywriting, era del mundo del mindfulness y yoga, usaba palabrotas al comunicarse por redes sociales y en sus libros, y no representan impedimento alguno para que venda sus cursos y talleres. De hecho yo me apunte a su curso porque me gustaba que ella fuera así. 🙂

Como conté a mis suscriptores en un mail anterior, si hablar groserias o palabrotas forman parte de la personalidad de tu marca, no le veo nada malo.

Ahora bien, depende de cómo, cuándo y cada cuánto las uses y a quién quieres llegar obviamente. Una empresa grande quizás no se lo pueda permitir, pero un negocio o marca personal sí lo podría hacer. 

En fin. Ese no es el “error”. El error es…

El error es que ella había asumido que quién va a leer su web o sus comunicaciones son niños. Y esto no necesariamente es así. Probablemente quien lea, decida y saque la tarjeta es la mamá o el papá. 

No los niños.

Los niños son los que usan su producto.

Entonces, recapitulando, en el proceso de compra tenemos la figura del que compra, del que paga y el que usa. Aunque claro, hay muchos más figuras que pueden intervenir y cada negocio tiene sus peculiaridades. Todo esto lo veo cuándo trabajo con mis clientes.

Si quieres que haga esto mismo contigo y te ayude con las particularidades de tu negocio, escríbeme un correo a info@taniauchasara.com contándome de ti, u negocio y de lo que esperas.  

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