Me siento más aprendiz que nunca

«¿Qué carajos me está pasando? ¿Por qué me preocupo por estas cosas? ¿Por qué no soy como el resto de personas?».

Me he venido preguntando una y otra vez estos últimos tres meses cada vez que vienen pensamientos de crítica o de pánico que me paralizan y no me dejan avanzar. Estos episodios y la forma en que he estado responiendo a ellos, me han llevado a decidir tomarme un break con mi recién lanzado proyecto My Foodally (MFA).

Debo admitir que hacer público esto me da mucho miedo por tres cosas: miedo a la crítica y el  qué dirán, el  miedo a fallar/equivocarme (de nuevo) y que aún no podré independizarme económicamente como esperaba. Continuar leyendo «Me siento más aprendiz que nunca»

«Yo soy» Ingeniera

Soy Ingeniera.

«Yo SOY» Ingeniera. Yo soy, SOY…

Y así como suena, me lo tomé literal. Porque para mi aunque quizás sea difícil de percibir, hay una diferencia entre «he estudiado Ingeniería» y «soy Ingeniera». Hoy te cuento una de las cosas que más afectó mi autoestima y que mi crisis de los 25, mediante un vacío existencial, me mostró.

Podría decir que hasta el 2016-2017, mi valor personal dependía exclusivamente de mi logro académico y profesional. Yo TENÍA que ser y trabajar como se supone (en mi mente) que trabaja una Ingeniera que ha salido de una de las mejores y más caras universidades de su país. No podía cambiar. No. No había tiempo para eso. Solo me importaba tener estatus y que el resto me considere importante.

Y con esto te invito a reflexionar a ti:

  1. ¿Hay algo con lo que te identificas como yo lo hacia con mi «soy ingenieria». Ayúdate reemplazando la palabra por otra con la que tu te identifiques.
  2. ¿Qué creencias que te hacen sufrir te resistes a soltar?

Dicho esto, paso a compartirte mi historia.

#Las creencias y mi infancia

Yo era mis notas, yo era mi carrera. Valía en función del valor de ambas y de lo que conseguiría con ellas. Y usaba consciente e inconscientemente la misma regla para «medir» a las personas.

¿Cómo así? Pues debía terminar SI O SI en 5 años y  pasados 5 años de egresada debía tener un puesto de mando medio como mínimo en una gran empresa trasnacional. De esas con nombres en inglés y muchas sedes en varios países. Nada de pequeñas empresas, desconocidas ni quedarme como analista toda la vida. («¡Qué horror!, para eso no estudié en «xxxx»), me decía.

Me identifiqué y aferré tanto a mis logros académicos y profesionales y a lo que según mi mente (por qué es así, la «sociedad» lo dicta así, todos piensan eso. Es lo normal) debía conseguir a cierta edad (notas, status, puesto alto en una trasnacional, sueldazo, postgrado y MBA en el extranjero, etc)  y en determinado tiempo que si no lo conseguía era una fracasada. (1)

No debía retrasarme. Nunca!

Había sido así desde algún punto de mi niñez. De alguna forma había notado que sacar buenas notas me permitía tener el amor, cariño y aceptación de mi familia. También tenía y a veces tengo actitudes muy arrogantes.

Durante el colegio, veía con aires de superioridad a mis amigos que no hacían la tarea o no entendían la clase. «Si es tan sencillo». Uf, ya ni se diga de los rebeldes o «vagos del fondo». «Pobres, qué serán de ellos en la vida. Así nunca lograrán nada», solía pensar.

Yo solía sacar los primeros puestos del salón. Recuerdo incluso que en primaria, al terminar el año, recolectaba todos mis exámenes y los separaba por notas para promediarlos. A mi solo me importaba tener de 17 para arriba. (En Perú las notas van de 0-20). Si había menos de 17’s me ponía triste.

Además, si había ocupado primeros puestos en el colegio, debía ingresar a la primera a la universidad y en los primeros puestos. Se supone, no?

Pero, no fue así…

#El 1er Golpe: Ingreso a la universidad e inicio de vida universitaria

El examen de ingreso a la universidad requería análisis y me costó. Ingresé a la primera, pero a las justas. De hecho algunos de esos que consideraba «vagos» ingresaron en mejor puesto que yo.

Durante la universidad fue más fácil «identificar» a esos «irresponsables o vag@s». A los retrasados. Al ingresar nos asignaban un código de acuerdo al año de ingreso. Por ejemplo, yo ingresé el 2007 y era 2007xxxx.  Así que, según yo, debía terminar el 2011-2012 a lo mucho.

Lo normal era ver chicos con tu mismo código de ingreso, si veía códigos anteriores eran los «retrasados». A decir verdad, los veía con desdén . Yo siempre pensé que casi todos estaban así porque eran poco aplicados, irresponsable o no ponían de su parte. «Mejor no hacer grupo con los retrasados porque deben ser irresponsables, me decía» (2).

Y esta era otra de mis creencias.

Nunca imaginé que el retraso se pudiera deber a problemas económicos, trabajo, algún tema de salud, dudas vocacionales, problemas  familiares, etc. He de confesar, que también veía con cierto desdén a chic@s de otras universidades (según yo) «de menor categoría».

La vida, me seguía dando señales (que yo interpretaba como golpes) para que re-conecte con mi corazón (sabiduría interior). Y me de cuenta de…

yo no era una nota. Que yo no era mejor o peor que nadie. 

A continuación te comparto los otros golpes:

-El 2do golpe: Empezar a jalar cursos y estar «retrasada»

-El 3er golpe: No queremos hacer grupo contigo por tu bajas notas

-El 4to golpe: Postular a trabajos y que no me llamaran

-El 5to golpe: El vacío existencial: trabajar, pero sentirme vacía

-El 6to golpe: Soy un fracaso, me oculto

Para no hacer este post tan largo, solo dejaré los títulos. Si te interesa, dímelo y escribiré sobre ellos :).

Finalmente, al no soportar el dolor, decidí buscar respuestas. Revisar aquellas «cosas, temas y libros» que en el pasado desprecié. Y empecé a trabajar en mi autoconocimiento.

Sin embargo, tiempo después pasé de un extremo a otro. Pasé a detestar y hacer menos la Ingeniera. Detesté esa parte de mi. Parte que ahora trabajo en aceptar y amar. Y eso lo contaré en un próximo post ;).Ahora te invito nuevamente a reflexionar sobre las preguntas del inicio.

Por cierto, quizás todo esto de «corazón, sabiduría, interior» te suene extraño.  Te entiendo. Para mi también lo era, me parecían cosas de charlatanes y formaban parte de las cosas que despreciaba. En mis futuros artículos profundizaré en explicar cada uno de esos términos. Por el momento te puedo decir que conectar con tu corazón es acceder a una fuente gratuita de amor y bienestar. Y al que podemos acceder si así queremos.

Si te has sentido identificad@ con alguna de las creencias que yo tenía tan anquilosadas. O si vives según parámetros de la «sociedad», y no según lo que tu realmente quieres, te comparto una de las famosas frases de Steve Jobs:

Tu tiempo es limitado, de modo que no lo malgastes viviendo la vida de alguien distinto. No quedes atrapado en el dogma, que es vivir como otros piensan que deberías vivir. No dejes que los ruidos de las opiniones de los demás acallen tu propia voz interior. Y, lo que es más importante, ten el coraje para hacer lo que te dicen tu corazón y tu intuición.

«La vida no va de llegar primero, sino de seguir tu propio camino en la vida.»-Borja Vilaseca

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Foto por Serrah Galos.