No querer ser feliz me está haciendo más feliz

Las últimas semanas hay dos puntos que he querido compartir. Son dos «pensamientos» que están cada véz más presentes en mi mente. Rondan mi cabeza y me piden que los comparta.

[1] El «quiero ser feliz» ha cambiado por «quiero más tranquilidad».

No aspiro a tener 100% tranquilidad. No, sino «más» tranquilidad. He aceptado que mi vida va a tener muchos momentos de no tranquilidad, de no paz, ni felicidad todo el tiempo. Y eso es completamente normal y natural como también lo es el sentir miedo a esta «no tranquilidad».
 
He aceptado que siempre tendré algo de estrés y ansiedad en mi vida porque tiendo a sobre exigirme y me apasiona crecer y mejorar. Y crecer implica que me enfrente a lo desconocido. Y eso me genera estrés, miedo y ansiedad. Pero, a diferencia de la Tania del año pasado, hoy tengo una armadura de habilidades y sé como gestionar eso que siento. Eso sí cuesta. A veces no da ganas. Sí. Pero allí estamos en la batalla.
 
En mi experiencia, inclusive una vida sin algo de caos y desbalance puede ser algo aburrida. Que a veces (o muchas) es en los momentos más caóticos, más difíciles, más desequilibrados de dónde extraemos los recuerdos más memorables. No todo tiene que estar «siempre» equilibrado o balanceado.
 
Y aquí hay un ejemplo que siempre viene a mi mente y es el de una madre cuando da a luz. Antes de que nazca el bebe pasa mucho dolor y esfuerzo. Hay mucha sangre y estrés en el ambiente. No es un panorama estéticamente «bonito» pero probablemente el nacimiento de su bebe sea uno de los recuerdos más memorables de la madre.
 
Mientras escribo esto, viene a mi mente otro ejemplo. Son las opiniones del equipo que trabajo en el Macintosh de 1984 bajo el mando de Steve Jobs. Y que revolucionó el mundo de las PC’s en su momento. Ellos estuvieron bajo mucho estrés y exigencia y no tuvieron el mejor ambiente laboral teniendo al perfeccionista e irascible Steve Jobs al mando. Aún así, casi todos recuerdan este periodo como uno de los mejores de su vida y no dudarían en repetirlo.
 

[2] Siempre hay dos, tres, cuatro,…»n» lados de la moneda

Lo que para mi es justo, es bueno, es lo ideal no será siempre lo ideal, justo o bueno para el otro. Cada persona toma las cosas de una manera particular. Cada persona construye un concepto de algo y este concepto no es exactamente el mismo para todos.
 
Tengo una amiga que me confesó que se sentía algo mal al contar que casi nunca peleaba con su enamorado. Y que al contar esto muchas de nuestras amigas (con la mejor intención del mundo) le decían que esto no era normal. Que una pareja siempre tiene discusiones.
 
Me pregunto ¿quién define lo normal de lo anormal? ¿Lo mejor de lo peor? ¿para quién? Empiezo a notar que eso es un concepto muy personal y que depende mucho del contexto. Si, si hay muchas cosas que tenemos en común, hay patrones, hay cosas que otros han hecho y que podemos copiar para ahorrarnos dolores de cabeza. Pero aun así, no dejamos de ser seres humanos con (aún) características y contextos únicos.
 
Y esto último amig@s, es lo que más me cuesta. Y es totalmente natural que a mi me cueste. ;).
Ahora es tu turno ¿has notado algo que ha cambiado en tu forma de pensar estos últimos meses?

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