De cuando me dijeron «fracasada»

«Sólo hay dos errores posibles en el camino hacia la verdad: no caminar hasta el final y no empezar» – Buda

fracaso

A inicios de este año (2018), me enfrenté a uno de mis peores miedos: que me digan «fracasada». Me dolió, pero fue un golpe que me hizo ponerme las pilas para finalmente empezar y lanzar mi idea de negocio.

El que lo dijo fue un tío que desde el año pasado venía preguntándome en qué estaba mi vida profesional y al que yo siempre le había dicho que iba a iniciar un negocio propio pero que estaba aún trabajando en ello. Esta vez (supongo que cansado de mis mismas respuesta) me dijo que «estaba perdiendo el tiempo, que a mi edad ya debería ser completamente independiente. Que a mi edad el ya tenía propiedades y había conseguido  cosas, etc.» «Que debería sacar mi título, pues sin eso no vale lo que he estudiado»

Además de esto, luego le comentó a mi mamá. «Y Tania se quedó allí nomás ¿no? Tanto estudiar para terminar trabajando contigo. Qué se puede hacer, a veces los hijos salen así…». Frase que yo (y creo que mi mamá también) interpreté como «Tania es un fracaso».

Fue como una estocada en el corazón. Me dolió mucho y creo que ese día lloré en mi cama luego de que mamá me lo contara. Y no, no le guardo rencor. Creo que él estaba preocupado por mi. Y que era la vida empujándome a soltar mis miedos. Porque, por lo que voy yo comprobando hasta ahora, creo que la vida siempre busca nuestro bien, que nos manda ayudas para logr. Pero muchas veces nosotros somos muy tercos y nos resistimos, y la vida no tiene otra que darnos golpes.

Y este golpe en concreto hizo que pase a la acción y me de cuenta de algunas cosas importantes:

Primero, pude detectar en sus palabras cosas que yo misma solía decirme y que muchas veces me había repetido (inclusive desde niña) como te compartí en este post. Sí, me dijo mis propias creencias limitantes. Sin embargo, ahora se me hacían extrañas y sentía que no iban conmigo.

Segundo, me puse las pilas. Repasé los cursos que había comprado y le di de nuevo vueltas a mis intereses y posibles ideas de negocio vinculadas. Luego separé una cita para que interpreten mi carta natal enfocada en mi vocación y propósito (sí, sé que puede sonar descabellado para algunos. Pero a mi me hacía sentido y ya no aguantaba más, quería tener algo más de «seguridad».

Y así finalmente, luego de ordenarme, me decidí por una idea de negocio. Algo que yo conocía muy bien: alimentación saludable.

Como «señales divinas» de que estaba haciendo bien, a las semanas escuché un podcast con una chica con situación similar a la mía y como cereza del pastel: me gané dos sesiones de coaching online (ambas de emprendimiento). Yo que solo una vez en mi vida había ganado algún sorteo (para que te hagas  una idea, nunca saqué en 14 años ni una canasta en el día de la madre jajaja).

En ambas sesiones tratamos el miedo, la verguenza y lo paralizada que estaba por compartir mi historia (mi batalla contra la obesidad por más de 20 años). Historia que solo mi familia y algunos amig@s conocían. Tratamos también el no sentirme capaz ni avalada para enseñar a otr@s (conocido como síndrome del impostor).

A los meses, con mucho esfuerzo y miedo, terminé  lanzando My Foodally. Al fin!

Por último, luego de reflexionar un poco más, intenté saber por qué y para qué me había pasado esto y qué podía aprender yo de esta situación. Finalmente me di cuenta que estaba tomando como excusa el tema de no tener claridad y certeza absoluta (cosa que nunca se puede tener) sobre qué negocio sacar (porque me gustan muchas cosas) para no arriesgarme y enfrentarme a la posibilidad de «fallar», de equivocarme. En otras palabra,  mi miedo al fracaso.

Aún no sabía a qué quiero dedicarme exactamente en la vida. Pero si sé que no quiero. Y también sé que se necesita de acción junto a reflexión. Pues la claridad no viene solo de pensar sino también de actuar.

Y que esas «fallas o fracasos» son verdad son experimentos con resultados no esperados. Esta frase es de mi querido amigo Christian Korwan. Experimentos cuyos resultados te permiten ir ajustando tu idea para ir puliendo y en el camino ir consiguiendo claridad.

Si te sientes paralizad@ y no te animas a iniciar con algún cambio o proyecto, te cito otra de las frases de Christian Korwan:

“Empieza, no te queda otra, quedarte pasiva e inactiva mirando desde la barrera si que no te acerca a nada… ir avanzando, escribiendo, corrigiendo, pivotando, si que te hace avanzar… quizás tengas que redireccionar, pero sin lugar a dudas, te pondrás en marcha y te acercarás a tu meta”.

Y tú ¿alguna vez te enfrentaste a una situación que temías mucho? ¿Cómo fue, qué sentiste? 🙂

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Foto por Estée Janssens en Unsplash.