En defensa de los soñadores e idealistas

soñadores e idealistas
En mi último trabajo, comentábamos todos acerca de una herramienta que clasificaba nuestras personalidades en 16 tipos. Muchos queríamos saber a qué grupo pertenecíamos, Yo por supuesto, moría por saberlo. Sin embargo, me avergoncé y me dio algo de rabia el saber que era la del grupo de «idealistas y soñadores».
 
Yo quería que me toque el grupo en el que estaban la mayoría de los jefes.
 
¿Por qué no me tocó otro? soñadores…ellos no «logran» cosas? ¿Acaso tendré estatus con eso? ¿seré alguien? Eso no me sirve ¿Por qué no soy de otro grupo?, me preguntaba.
 
«Más amor propio, Tania ¿Qué pasa? Más autoestima chica», me dijo mi gerente. Él me había escuchado decirlo en voz alta.
 
«Amor propio, autoestima-…creo que si es importante, me dije. Pero me suena a autoayuda. ¡Que horror! Además, no confío en los psicólogos. Ahora no me interesa. No tengo tiempo para ello. Debo avanzar. NO puedo quedarme atrás. Mis amigos ya han logrado «x»s cosas. Yo soy de la pucp, no me puedo quedar atrás. Tengo que de-mos-trar que soy buena, que valgo, que lo que he estudiado me ha servido. Que no soy un fracaso». Me repetía para mí.
 
En ese tiempo, nunca imaginé que el autoconocimiento y trabajar en aceptarme y amarme como soy es por donde se debe empezar. Que ambas cosas son tan importantes en la vida.
 
Como soy tan terca y cabezota, darme cuenta me tomó casi dos años y muchas lágrimas. Pero no hay vuelta atrás, quiero seguir enfrentado mis miedos. Sobretodo al de brillar, a servir, a emprender y ganar dinero con ello. Pero esta vez no para «demostrar» a alguien, sino por ayudar. Porque ayudar me llena.
 
Y si, soy una soñadora e idealista, recontra intuitiva y me enorgullezco de ser así. Y finalmente puedo decir que no me avergüenza serlo. Ahora trabajo en empezar a ser hacedora, a no dejar que el miedo me paralize, dejar de ponerme excusas para dejar las cosas para después ¡BASTA!
 
Si te ha tocado alguito, te invito a que dejes de ponerte excusas y trabajes en aquello que sabes que tienes que hacer. Pero no lo hagas por demostrar a los demás, sino por ti. Y eso no es ser egoísta. NO. El cambio empieza por uno.
Recuerda una frase:
«Cuando era un/a niño/a quería cambiar el mundo, no lo conseguí. Cuando era joven quería cambiar mi país, no lo conseguí. Cuando era adulto quería cambiar a mi familia, no lo conseguí. Ahora de anciano/a a punto de morir me doy cuenta de que si hubiera cambiado yo, hubiera cambiado todo lo demás…»
 
Sí, parece que suena a autor de libro de autoayuda, ¿no? Pero juro que es así. Mi Tania de antes tampoco lo creía. Tú no seas así por favor. No seas cabezota ni extremista. Como dice Borja Vilaseca: «No te creas nada, verifícalo».
 
«No te conformes con la luz artificial.
Sé valiente y adentrarte en la oscuridad.
Dentro de ti hay un interruptor.
Búscalo. Encuéntralo. Enciéndelo.
Sé tu propia luz. E ilumina a otros». – Borja Vilaseca

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