La Revisión de mi 2018 (y propósitos de año nuevo)

Desde el 2016 llevo haciendo una revisión del año que termina, Como he visto que me ha resultado de mucha utilidad pues me permite seguir con lo bueno y aprender de lo que no ha resultado también, he seguido haciéndolo.

Te animo a ti también a hacerlo (de hecho ya estoy preparando un artículo sobre ello). Y ahora, paso a compartirte el mio esperando que te sirva como inpiración ;).

  1. Mis Logros y lo mejor que ha pasado
  • Mejoré mi relación con el dinero (me deshice de muchas creencias limitantes/inefectivas)

He de confesar que mi relación con el dinero nunca ha sido de lo mejor que digamos. No porque lo administre mal (que hay un poco de verdad) sino porque siempre he sentido que me ha faltado, y me he restringido de «cosas» y experiencias (oh si! tacaña detected! jajaja).

En el mundo de desarrollo personal y espiritual se habla de la abundancia (no solo en términos económicos) y lo relacionada que está con nuestra autoestima. Sí, se que puede sonar raro, más adelante si gustan puedo hablar de cómo yo lo entiendo. En fin, estaba interesada y justo ví un curso de abundancia con descuento, así que me apunté.

He de decir que superó todas mis expectativas. Yo partía casi de «cero», así que todo fue una sucesión de «wao’s». Me sorprendí de todas las creencias limitantes que desconocía que yo tenía y también aprendí de la importancia del lenguaje que usamos alrededor del dinero.

Lo que más me sorprendió fue ver que muchos de los conceptos de la mentalidad de la que se hablaba los pude ver en práctica entre las personas de mi círculo a las que les iba bien! No tengo como probarlo científicamente, pero lo probé y como veo que me sirve, sigo con el.

  • Empecé a invertir (más) en mi

Como comenté en el punto anterior, mi mala relación con el dinero y las creencias limitantes que tenía sobre éel hacía que me restringiera de comprar cosas y eso incluía conocimiento y buscar ayuda más personal.

Tomé un fabuloso curso presencial de mindfulness, yoga y meditación especializado para la ansiedad con la genial Jessica Vega Puch. También, en un momento de desesperación (risas), hice que me leyeran mi carta astral enfocada a mi propósito(s) de vida. Salieron cosas muy itneresantes.

Y en octubre, luego de resistirme mucho, decidí iniciar terapia psicológica por primera vez en mi vida.Para ser sincera desconfiaba mucho de los psicólogos, pero creo que ha sido la mejor decisión del año. En el centro al que voy, no vas y hablas de tu vida (solamente). Vas y te enseñan a resolver problemas y te dan herramientas. Llevar terapia no es barato, pero lo tomo como una inversión.

Para terminar, quiero destacar el curso que me apunté en diciembre con una persona que admiro mucho. Va de cómo crear negocios online paso a paso.

  • Retomé mi blog y publiqué un post mensual desde Abril de este año

Me propuse de meta y lo cumplí. Continuaré con la meta pero desde Febrero de 2019.

  • Lanzé (al fin) una idea de negocio que tenía en mente desde hace años

En Julio decidí lanzar MyFoodally. Mi idea era compartir recursos e información para tener una vida saludable a mujeres que tenían mucho sobrepeso (yo casi tuve obesidad mórbida) y que se refugiaban en la comida. Información que a mi me habría gustado tener. Planeaba tener una tienda online y física y ser un nexo entre buenos especialistas y las mujeres interesadas.

Pero, me di cuenta que ese era solo un interés y y que yo no quería hablar de ello en esta etapa de mi vida. Sentí que fracasé y entré en depresión como te conté aquí. Gracias a dios, esto fue una de los motivos para empezar terapia. Además aprendí tanto con esto que mi próximo proyecto lo haré todo lean (de a poquitos).

  • Estoy aprendiendo cómo relacionarme de manera hábil con los demás, mejorar el manejo de mis emociones y ser más compasiva conmigo misma (oh si!)

Les juro que no entiendo porque nunca antes aprendí esto. No sé si era una mezcla de terquedad, desconocimiento, desconfianza y lo mucho que cuesta pedir ayuda. En fin, esto lo estoy aprendiendo en el centro donde llevo terapia psicológia en el módulo de relaciones interpersonales.

  • Conseguí una pasantía en Marketing digital en Brasil

Como mi idea de negocio no salió como esperaba, decidi irme a probar mi otro interés. Y en parte reiniciar mi vida. Como quería matar dos pájaros con un tiro. Escogí irme a mi amado Brasil. Será mi primer viaje al extranjero y sola.

 

2. Lo que no ha salido tan bien:

  • Aún no tengo ingresos suficientes y mis gastos excedieron mis ingresos

Principalmente por no tener aún un «trabajo» y por la inversión que hago en mis terapias.

  • He descuidado mi salud

No he dormido bien y volví a comer para regular mis emociones (lo que llamamos comer por ansiedad). Como consecuencia, subi de talla de ropa ;(.

  • He tenido casi nulo Ocio y diversión

Casi no he salido ni  he visto a mis amigos. De esto no me di cuenta sino hasta hacer esta revisión. Y creo que esto es fundamental porque fue un factor que influyo a mi estrés y depresión de setiembre.

  • A finales de año dejé de practicar meditación

Como conté luego de las clases con Jess, estuve practicándolo con regularidad. Pero luego entré en depresión, no tuve ganas de nada y perdí el hábito.

Ahora con estos dos puntos, puedo decidir en qué trabajar, a qué enfocarme (mis objetivos) el 2019. O como le llaman, mis propósito de año nuevo:

  1. Conseguir un trabajo y empezar a generar ingresos para Abril.
  2. Incluir más actividades de ocio y relajo
  3. Bajar mi % de grasa corporal

Qué hare para lograr estos objetivos creo que ya haría muy largo este artículo, pero si les interesa podría incluirlo ;). ¡Feliz nuevo año a tod@s y muchísimas gracias por tomarse un tiempo para leerme y comentar! 😉 :3

Me siento más aprendiz que nunca

«¿Qué carajos me está pasando? ¿Por qué me preocupo por estas cosas? ¿Por qué no soy como el resto de personas?».

Me he venido preguntando una y otra vez estos últimos tres meses cada vez que vienen pensamientos de crítica o de pánico que me paralizan y no me dejan avanzar. Estos episodios y la forma en que he estado responiendo a ellos, me han llevado a decidir tomarme un break con mi recién lanzado proyecto My Foodally (MFA).

Debo admitir que hacer público esto me da mucho miedo por tres cosas: miedo a la crítica y el  qué dirán, el  miedo a fallar/equivocarme (de nuevo) y que aún no podré independizarme económicamente como esperaba. Continuar leyendo «Me siento más aprendiz que nunca»

«Yo soy» Ingeniera

Soy Ingeniera.

«Yo SOY» Ingeniera. Yo soy, SOY…

Y así como suena, me lo tomé literal. Porque para mi aunque quizás sea difícil de percibir, hay una diferencia entre «he estudiado Ingeniería» y «soy Ingeniera». Hoy te cuento una de las cosas que más afectó mi autoestima y que mi crisis de los 25, mediante un vacío existencial, me mostró.

Podría decir que hasta el 2016-2017, mi valor personal dependía exclusivamente de mi logro académico y profesional. Yo TENÍA que ser y trabajar como se supone (en mi mente) que trabaja una Ingeniera que ha salido de una de las mejores y más caras universidades de su país. No podía cambiar. No. No había tiempo para eso. Solo me importaba tener estatus y que el resto me considere importante.

Y con esto te invito a reflexionar a ti:

  1. ¿Hay algo con lo que te identificas como yo lo hacia con mi «soy ingenieria». Ayúdate reemplazando la palabra por otra con la que tu te identifiques.
  2. ¿Qué creencias que te hacen sufrir te resistes a soltar?

Dicho esto, paso a compartirte mi historia.

#Las creencias y mi infancia

Yo era mis notas, yo era mi carrera. Valía en función del valor de ambas y de lo que conseguiría con ellas. Y usaba consciente e inconscientemente la misma regla para «medir» a las personas.

¿Cómo así? Pues debía terminar SI O SI en 5 años y  pasados 5 años de egresada debía tener un puesto de mando medio como mínimo en una gran empresa trasnacional. De esas con nombres en inglés y muchas sedes en varios países. Nada de pequeñas empresas, desconocidas ni quedarme como analista toda la vida. («¡Qué horror!, para eso no estudié en «xxxx»), me decía.

Me identifiqué y aferré tanto a mis logros académicos y profesionales y a lo que según mi mente (por qué es así, la «sociedad» lo dicta así, todos piensan eso. Es lo normal) debía conseguir a cierta edad (notas, status, puesto alto en una trasnacional, sueldazo, postgrado y MBA en el extranjero, etc)  y en determinado tiempo que si no lo conseguía era una fracasada. (1)

No debía retrasarme. Nunca!

Había sido así desde algún punto de mi niñez. De alguna forma había notado que sacar buenas notas me permitía tener el amor, cariño y aceptación de mi familia. También tenía y a veces tengo actitudes muy arrogantes.

Durante el colegio, veía con aires de superioridad a mis amigos que no hacían la tarea o no entendían la clase. «Si es tan sencillo». Uf, ya ni se diga de los rebeldes o «vagos del fondo». «Pobres, qué serán de ellos en la vida. Así nunca lograrán nada», solía pensar.

Yo solía sacar los primeros puestos del salón. Recuerdo incluso que en primaria, al terminar el año, recolectaba todos mis exámenes y los separaba por notas para promediarlos. A mi solo me importaba tener de 17 para arriba. (En Perú las notas van de 0-20). Si había menos de 17’s me ponía triste.

Además, si había ocupado primeros puestos en el colegio, debía ingresar a la primera a la universidad y en los primeros puestos. Se supone, no?

Pero, no fue así…

#El 1er Golpe: Ingreso a la universidad e inicio de vida universitaria

El examen de ingreso a la universidad requería análisis y me costó. Ingresé a la primera, pero a las justas. De hecho algunos de esos que consideraba «vagos» ingresaron en mejor puesto que yo.

Durante la universidad fue más fácil «identificar» a esos «irresponsables o vag@s». A los retrasados. Al ingresar nos asignaban un código de acuerdo al año de ingreso. Por ejemplo, yo ingresé el 2007 y era 2007xxxx.  Así que, según yo, debía terminar el 2011-2012 a lo mucho.

Lo normal era ver chicos con tu mismo código de ingreso, si veía códigos anteriores eran los «retrasados». A decir verdad, los veía con desdén . Yo siempre pensé que casi todos estaban así porque eran poco aplicados, irresponsable o no ponían de su parte. «Mejor no hacer grupo con los retrasados porque deben ser irresponsables, me decía» (2).

Y esta era otra de mis creencias.

Nunca imaginé que el retraso se pudiera deber a problemas económicos, trabajo, algún tema de salud, dudas vocacionales, problemas  familiares, etc. He de confesar, que también veía con cierto desdén a chic@s de otras universidades (según yo) «de menor categoría».

La vida, me seguía dando señales (que yo interpretaba como golpes) para que re-conecte con mi corazón (sabiduría interior), mi esencia . Y despierte! Despierte, suelte esas creencias y me conozca realmente.

Despierte y me de cuenta que yo no era una nota. Que yo no era mejor o peor que nadie. 

A continuación te comparto los otros golpes:

-El 2do golpe: Empezar a jalar cursos y estar «retrasada»

-El 3er golpe: No queremos hacer grupo contigo por tu bajas notas

-El 4to golpe: Postular a trabajos y que no me llamaran

-El 5to golpe: El vacío existencial: trabajar, pero sentirme vacía

-El 6to golpe: Soy un fracaso, me oculto

Para no hacer este post tan largo, solo dejaré los títulos. Si te interesa, dímelo y escribiré sobre ellos :).

Finalmente, al no soportar el dolor, decidí buscar respuestas. Revisar aquellas «cosas, temas y libros» que en el pasado desprecié. Y empecé a trabajar en mi autoconocimiento.

Sin embargo, tiempo después pasé de un extremo a otro. Pasé a detestar y hacer menos la Ingeniera. Detesté esa parte de mi. Parte que ahora trabajo en aceptar y amar. Y eso lo contaré en un próximo post ;).Ahora te invito nuevamente a reflexionar sobre las preguntas del inicio.

Por cierto, quizás todo esto de «corazón, esencia, despertar» te suene extraño.  Te entiendo. Para mi también lo era, me parecían cosas de charlatanes y formaban parte de las cosas que despreciaba. En mis futuros artículos profundizaré en explicar cada uno de esos érminos. Por el momento te puedo decir que conectar con tu corazón es acceder a una fuente gratuita de amor y bienestar. Y al que podemos acceder si así queremos.

Si te has sentido identificad@ con alguna de las creencias que yo tenía tan anquilosadas. O si vives según parámetros de la «sociedad», y no según lo que tu realmente quieres, te comparto una de las famosas frases de Steve Jobs:

Tu tiempo es limitado, de modo que no lo malgastes viviendo la vida de alguien distinto. No quedes atrapado en el dogma, que es vivir como otros piensan que deberías vivir. No dejes que los ruidos de las opiniones de los demás acallen tu propia voz interior. Y, lo que es más importante, ten el coraje para hacer lo que te dicen tu corazón y tu intuición.

«La vida no va de llegar primero, sino de seguir tu propio camino en la vida.»-Borja Vilaseca

Ya sabes, si no te quieres perder ninguna actualización que haga, suscríbete a mi lista ;).

 

Foto por Serrah Galos.

De cuando me dijeron «fracasada»

«Sólo hay dos errores posibles en el camino hacia la verdad: no caminar hasta el final y no empezar» – Buda

fracaso

A inicios de este año (2018), me enfrenté a uno de mis peores miedos: que me digan «fracasada». Me dolió, pero fue un golpe que me hizo ponerme las pilas para finalmente empezar y lanzar mi idea de negocio.

El que lo dijo fue un tío que desde el año pasado venía preguntándome en qué estaba mi vida profesional y al que yo siempre le había dicho que iba a iniciar un negocio propio pero que estaba aún trabajando en ello. Esta vez (supongo que cansado de mis mismas respuesta) me dijo que «estaba perdiendo el tiempo, que a mi edad ya debería ser completamente independiente. Que a mi edad el ya tenía propiedades y había conseguido  cosas, etc.» «Que debería sacar mi título, pues sin eso no vale lo que he estudiado»

Además de esto, luego le comentó a mi mamá. «Y Tania se quedó allí nomás ¿no? Tanto estudiar para terminar trabajando contigo. Qué se puede hacer, a veces los hijos salen así…». Frase que yo (y creo que mi mamá también) interpreté como «Tania es un fracaso».

Fue como una estocada en el corazón. Me dolió mucho y creo que ese día lloré en mi cama luego de que mamá me lo contara. Y no, no le guardo rencor. Creo que él estaba preocupado por mi. Y que era la vida empujándome a soltar mis miedos. Porque, por lo que voy yo comprobando hasta ahora, creo que la vida siempre busca nuestro bien, que nos manda ayudas para logr. Pero muchas veces nosotros somos muy tercos y nos resistimos, y la vida no tiene otra que darnos golpes.

Y este golpe en concreto hizo que pase a la acción y me de cuenta de algunas cosas importantes:

Primero, pude detectar en sus palabras cosas que yo misma solía decirme y que muchas veces me había repetido (inclusive desde niña) como te compartí en este post. Sí, me dijo mis propias creencias limitantes. Sin embargo, ahora se me hacían extrañas y sentía que no iban conmigo.

Segundo, me puse las pilas. Repasé los cursos que había comprado y le di de nuevo vueltas a mis intereses y posibles ideas de negocio vinculadas. Luego separé una cita para que interpreten mi carta natal enfocada en mi vocación y propósito (sí, sé que puede sonar descabellado para algunos. Pero a mi me hacía sentido y ya no aguantaba más, quería tener algo más de «seguridad».

Y así finalmente, luego de ordenarme, me decidí por una idea de negocio. Algo que yo conocía muy bien: alimentación saludable.

Como «señales divinas» de que estaba haciendo bien, a las semanas escuché un podcast con una chica con situación similar a la mía y como cereza del pastel: me gané dos sesiones de coaching online (ambas de emprendimiento). Yo que solo una vez en mi vida había ganado algún sorteo (para que te hagas  una idea, nunca saqué en 14 años ni una canasta en el día de la madre jajaja).

En ambas sesiones tratamos el miedo, la verguenza y lo paralizada que estaba por compartir mi historia (mi batalla contra la obesidad por más de 20 años). Historia que solo mi familia y algunos amig@s conocían. Tratamos también el no sentirme capaz ni avalada para enseñar a otr@s (conocido como síndrome del impostor).

A los meses, con mucho esfuerzo y miedo, terminé  lanzando My Foodally. Al fin!

Por último, luego de reflexionar un poco más, intenté saber por qué y para qué me había pasado esto y qué podía aprender yo de esta situación. Finalmente me di cuenta que estaba tomando como excusa el tema de no tener claridad y certeza absoluta (cosa que nunca se puede tener) sobre qué negocio sacar (porque me gustan muchas cosas) para no arriesgarme y enfrentarme a la posibilidad de «fallar», de equivocarme. En otras palabra,  mi miedo al fracaso.

Aún no sabía a qué quiero dedicarme exactamente en la vida. Pero si sé que no quiero. Y también sé que se necesita de acción junto a reflexión. Pues la claridad no viene solo de pensar sino también de actuar.

Y que esas «fallas o fracasos» son verdad son experimentos con resultados no esperados. Esta frase es de mi querido amigo Christian Korwan. Experimentos cuyos resultados te permiten ir ajustando tu idea para ir puliendo y en el camino ir consiguiendo claridad.

Si te sientes paralizad@ y no te animas a iniciar con algún cambio o proyecto, te cito otra de las frases de Christian Korwan:

“Empieza, no te queda otra, quedarte pasiva e inactiva mirando desde la barrera si que no te acerca a nada… ir avanzando, escribiendo, corrigiendo, pivotando, si que te hace avanzar… quizás tengas que redireccionar, pero sin lugar a dudas, te pondrás en marcha y te acercarás a tu meta”.

Y tú ¿alguna vez te enfrentaste a una situación que temías mucho? ¿Cómo fue, qué sentiste? 🙂

.

Foto por Estée Janssens en Unsplash.